miércoles, 29 de abril de 2015

SILENCIO



Silencio se rodó el día 25 febrero del 2014 en el Teatro Calderón de Alcoy  a cargo de la productora audiovisual Studio Ochentayocho. La obra, convertida posteriormente en vídeo para su difusión por las redes, consiste en un diálogo entre dos mujeres en el escenario de un teatro. En cuatro minutos y cincuenta y cinco segundos expresan su preocupación por la desatención, a nivel social que existe a nuestro alrededor y denuncian, a través de una metáfora visual, el silencio de la sociedad.
El guión se escribió exclusivamente para esta obra y las protagonistas son la propia guionista, Marta Pascua, y una víctima de malos tratos. Se realizó en tres horas y media y el técnico Pep Burgos fue el encargado de la iluminación. La idea de hacerlo en un teatro fue para realzar el guión mediante el juego y la combinación de los elementos principales del mismo; el escenario y el patio de butacas. La luz también ha jugado un papel fundamental en el montaje del vídeo y se puede apreciar en el giro inesperado que da el texto en el último momento. Los cambios de los distintos planos en los que ha sido grabada esta obra también ayudan a que la proyección del mismo sea más ligera y cercana para el espectador.
Silencio es un vídeo que se crea con el único fin de intentar acabar, valga la redundancia, con el silencio al que nos enfrentamos cuando se tiene un problema. Silencio, es más que un video de desesperación, es un grito, un llamamiento…un último intento para sensibilizar a la sociedad. Silencio es hacer un esfuerzo para oír cuando alguien te necesita. En los pocos minutos que dura el vídeo se puede ver y percibir el abatimiento de una mujer que está convencida de que alguien la escuchará, ¿logrará su propósito? o tal vez, ¿se convencerá de que esta sociedad está absorbida por el silencio?
Para mi amiga Sabrina, para que siga adelante…siempre adelante.



Silencio - Conciencia social from Studio Ochentayocho on Vimeo.





jueves, 27 de marzo de 2014

AUTOPSIA

               


                          

                        
Autopsia (Short Film) from Studio Ochentayocho

sábado, 11 de enero de 2014

SABRINA


                                           LAS DEUDAS DE ÉL...LA CONDENA DE ELLA

                              
                         

    FOTO : ANGÉLICA NATAL






           VÍDEO:  http://www.studioochentayocho.com/

            Para más información :      http://luchemosconsabrina.blogspot.com.es/



domingo, 22 de diciembre de 2013

BRINDO POR LOS MOMENTOS IRREPETIBLES. ¡FELIZ NAVIDAD!

               



                         


jueves, 14 de noviembre de 2013

HÁBITAT




Doblé la esquina y me encontré de lleno con aquella calle que años atrás me parecía interminable. Mi calle. Aquella que había recorrido de arriba a abajo durante varias décadas y aquella que me había hecho volver hoy por última vez.
En ese momento mi paso se ralentizó para poder recordar y visualizar con mayor detenimiento todos los momentos vividos en ella. Me transporté cincuenta años atrás y me vi correteando y jugando con mis pantalones grises cortos y con un polo de cuello cisne. Los vecinos paseaban y hacían corrillos, o bien en medio de la calle o bien apretujados en un banco, que si bien era para tres personas, acababan sentándose cuatro. Hablaban del tiempo, de la cosecha que tendrían  que recoger dentro de un mes, de la subida del pan, del hijo de ‘la flauta’, que se había ido a Madrid  para estudiar, o simplemente se daban entre unos y otros el saludo cotidiano y cordial de los ‘buenos días fulanito, buenos días menganito’, mientras paseaban continuamente calle arriba calle abajo.
Pero hoy había silencio, ni vecinos saludando, ni vecinos sentados. Lo primero que vi fue una ventana con los cristales rotos y las rejas forzadas. La puerta estaba cerrada y apuntalada con dos maderas cruzadas desde hacía veinte años; allí tenía la tienda el zapatero que me saludaba todas las mañanas cuando iba a la escuela. Crucé la calle exactamente como lo hacía cada sábado cuando mi madre me mandaba a comprar el pan: me gustaba pasar por esa parte de la calle porque desprendía gran cantidad de olores. En primer lugar me vino a la mente la fragancia de las flores multicolores que adornaban varias macetas en el alféizar de una ventana, cada estación del año olía diferente: albahaca, menta, claveles, jazmines, alhelíes… Ahora ya no había ni macetas ni por supuesto olores, el alféizar estaba lleno de porquería acumulada e incluso le salían algunos hierbajos por las grietas que se habían formado. Después de esa ventana tan alegre, perfumada y colorida que recordaba,  me encontré con la que siempre tenía las ventanas abiertas de par en par.
Me gustaba el olor a comida que salía a través de ellas; olor a cocido, a salsas, a postres caseros, etc. Pero esta vez no pude adivinar lo que tendrían para comer puesto que estaban cerradas a cal y canto. Seguí caminando y recordando. Por último estaba la panadería, el olor a pan recién hecho embriagaba el resto de la calle y a todo el pueblo. En mi pensamiento estaban  las largas colas que allí se formaban y que salían afuera de la tienda. Mientras esperaba mi turno sacaba las canicas del bolsillo y jugaba en el suelo con algún niño que también esperaba aburrido como yo.  Recuerdo que siempre venía alguna señora, de esas que apretando efusivamente mis mejillas, me revolvían el pelo al tiempo que decían ‘ay Joaquín, que grande te estás haciendo’. Ese momento no me gustaba nada porque, o bien me arañaban la cara con las uñas, o bien despeinaban la raya que a mi madre tanto le había costado trazar con colonia para que me quedase bien marcada a un lado.
Ya no existía nada de nuestra panadería. Me encontré con una persiana y un cartel en el que se leía: Se traspasa. Todavía conservaba el cartel de ‘Panadería La Espiga’ y el único olor que me brindó aquel establecimiento cuando pasé por su lado fue a cerrado y a humedad.
El final de la calle daba a la plaza del pueblo; tenía una fuente y varios bancos flanqueados por frondosos árboles que daban buena sombra y cobijo en verano y a los cuales todos los chavales del pueblo habíamos trepado en algún momento de nuestra vida. La iglesia era la protagonista de la plaza y durante muchos años lo fue de todo el pueblo, puesto que sus campanas a parte de marcar puntualmente todas las horas del día, avisaban de los acontecimientos más relevantes del mismo. Si sonaba una y lo hacía muy lentamente, es que había fallecido algún vecino. Si repicaban las pequeñas alegremente correspondía a un bautizo y los chavales del pueblo jugábamos a adivinar si al que bautizaban era niño o niña. Esto se debía a la influenza de la novela de Ramón J. Sender ‘Réquiem por un campesino español’, a la cual nuestro maestro tenía un especial cariño, pues continuamente nos hablaba de ella comparando nuestras vidas con las que acontecían en la novela.
Eché un último vistazo a la iglesia porque ya no era como la recordaba. Estaba abandonada como todo el pueblo, tenía el techo hundido, las puertas cerradas y un reloj que marcaba permanentemente las cinco, quién sabe si de la mañana o de la tarde. Las manecillas de este dejaron de funcionar cuando el último de sus feligreses marchó del pueblo a otro lugar.
Ahí se acababa todo, tras la plaza ya no había asfalto, la maleza y los arbustos salvajes y agrestes daban paso a grandes prados de trigo, de girasoles y del cereal que aquel año habían cosechado. El olor a campo que tenía impregnado en la mente no había cambiado. Ese, me quedó sellado para siempre.
Eran las cuatro de la tarde, hacía un calor sofocante y me encontraba solo en el pueblo. Un pueblo que tuvo vida y que ahora estaba en ruinas. Un pueblo que había sido protagonista del éxodo de sus habitantes.
 Cuando un hábitat es abandonado por sus habitantes, la naturaleza se encarga de llenarlo paulatinamente con una vegetación salvaje y desordenada que sale por los rincones más inverosímiles. Y esto es lo que había ocurrido con mi pueblo.
Me secaba el sudor de la frente con un pañuelo de papel que se deshacía a trocitos por mi cara porque no era muy resistente a la humedad. Retrocedí de la plaza a la calle principal. A mi calle. Entré en el zaguán y ahí estaba el viejo portón, el cual todavía conservaba la aldaba doraba que tanto me gustaba golpear cuando era pequeño para que me abrieran. Y no entré. Y me quedé pensando si lo que estaba a punto de hacer sería lo correcto.

Después de unos segundos cerré ese portón, el de mi casa. Había vuelto para desalojarla y cerrarla para siempre, pero no pude; ya no había ni nada ni nadie que me uniera a mi querido pueblo. Yo no iba a abandonarlo… y mis recuerdos tampoco. 

martes, 21 de mayo de 2013

LA ÚLTIMA FIESTA





La oscuridad invadía el interior de aquel viejo recinto, por los cristales entraban unos tenues reflejos y se podía apreciar cierta claridad provocada por la luna, que esa noche, cómo no, era luna llena. El silencio se rompió cuando empezó a sonar por el hilo musical El Concierto de Aranjuez. 
En ese preciso instante comenzó la fiesta, y tal como era costumbre cuando sucedían este tipo de eventos, todos se dieron cita en el pasillo central. Esa noche los tarros de patatas cocidas Gutarra estaban jubilosos de no haber acabado por la mañana en algún carrito de compra, y por primera vez, se alegraban  de no haber pasado por las manos de la cajera de turno. En la calle de las salsas se oía una algarabía fuera de lo normal; ese pasillo estaba mucho más animado que el de las patatas. Además de ser conocido por todo el supermercado como la sección de los guiris, por la internacionalidad de sus productos, se le conocía como el pasillo ‘cubano’ por la variedad de salsas que allí se podían encontrar: salsa brava, bechamel, barbacoa, americana, ketchup, agridulce, mahonesa, tártara, tabasco, rosa, jalapeña y por supuesto, la salsa Perrins.

Ajenos a todo el barullo de esa noche primaveral estaban ellos, la salsa Perrins y el tarro de patatas Gutarra. En esos momentos sonaba por el hilo musical la Pequeña Serenata Nocturna de Mozart. Esa noche no celebrarían como en otras ocasiones la llegada de una oferta especial ni la semana fantástica o la semana de la China. No. Esa noche, se celebraba una despedida, porque con la llegada de los recortes el supermercado dejaba de importar productos ingleses, y la salsa Perrins estaba en primer lugar para abandonar el recinto.
Las despedidas de los productos en los supermercados no solían ser tristes, todo lo contrario, puesto que salir de allí significaba que te ibas a un restaurante o a un hogar, y claro, allí te valoran, te miman y te aprecian por encima de todo, entre otras cosas porque para eso te  han comprado.
Pero esta despedida fue muy diferente a las anteriores, y por ello, sentó un precedente a partir de esa noche; la llamaron… la fiesta injusta. Sonaba ambientalmente el aria ‘La reina de la noche’ de la ópera La Flauta Mágica de Mozart.
Para Perrins y Gutarra este final que se iba a producir en tan solo unas horas, significaba algo distinto. A pesar de no tener muchas cosas en común y desde el principio estar en secciones  muy diferentes, se habían entendido muy bien. Los dos tenían una erre doble en sus nombres, que eso parece que no… pero une mucho, los dos eran de cristal, y unos meses atrás, los dos habían sido protagonistas de otro relato.

No hay antecedentes literarios que hablen sobre tarros de patatas cocidas Gutarra ni de salsas Perrins, tampoco existen los de mejillones en escabeche o los de aceitunas rellenas de anchoa, claro está, pero que los hubieran escogido a ellos de entre miles y miles de productos como protagonistas, es algo que los marcaría para siempre.
La fiesta estaba en su punto más álgido y continuaba en todos los pasillos. El hilo musical les ofrecía en esos momentos La Cabalgata de las Valquirias de Wagner; las botellas de mojito se habían desmadrado hasta tal punto que corrían alborotadas y fogosas detrás de las patatas Lays a la vinagreta, las galletas Chiquilín se deshacían por los halagos y todo tipo de piropos lanzados por los batidos de Cola-Cao desde las estanterías de los lácteos, los pobres no podían abandonar la zona de refrigerados porque tenían que mantener su temperatura fresca y estar siempre por debajo de los cinco grados. En ese punto, hasta la tímida fabada Asturiana, que nunca se había movido de su estantería, paseaba solemnemente por todas las calles del supermercado al son de El Vals de las Flores de Tchaikovsky. Ella iba escoltada por los macarrones Gallo a un lado y por el arroz La Fallera al otro, los dos trataban de conquistarla y la llevaban hacia el  pasillo de los bombones para que se deleitara viendo todas las variedades que existían en el mercado. Al verles pasar a su lado, el pan de molde Bimbo, el muy pillín, silbaba disimuladamente Las Bodas de Fígaro de Mozart. 
Empezaba a amanecer y los primeros rayos de sol entraban con fuerza en el supermercado. Los productos iban poco a poco volviendo a sus estanterías y secciones, algunos con más resaca que otros, pero todos preparados y asumiendo el destino que le iba a tocar vivir ese día.
Sonaba el majestuoso Canon de Pachelbel por el hilo musical y ahí estaban ellos: la salsa Perrins y el tarro de patatas Gutarra. Uno frente al otro, sin saber qué decir ante lo inevitable, y sabiendo que, aunque la separación era inminente, se tendrían el uno para el otro para siempre, porque los recuerdos y los momentos que pasaron en aquel supermercado fueron lo más bonito que habían vivido jamás.


domingo, 24 de marzo de 2013

EL PUZZLE DE LA VIDA






Si comparamos un puzzle con nuestra vida encontraremos muchas semejanzas, ahí van algunas...

1º. En la vida, te encuentras con muchas etapas. Algunas, hay que pasarlas,  otras hay que intentar  superar, y otras vienen y van,  acorde con la forma de enfretarnos a ellas. Problemas, alegrías, tristezas y un sinfin de obstáculos, que hay que vencer, serán , los  que marquen  nuestro paso por la vida.

1º. En un puzzle, nos encontramos con muchas piezas. Lo vamos montando poco a poco, pero puede ocurrir que  nos equivoquemos de pieza,  entonces, nos paramos y probamos con  otra ..y así sucesivamente. Algunas veces, nos puede dar  la sensación de que no vamos a  poder terminarlo nunca porque son demasiadas y parecen todas iguales, pero con  constancia y  ganas... se terminan todos los puzzles del mundo.


2º. La vida es un reto, pero hay personas que se acomodan a un estilo y forma de vida y  son incapaces de cambiar  aunque  no les satisface del todo la que están llevando, creen, que ser feliz es aceptar todo lo que te viene encima. No tienen motivaciones suficientes para salir de un círculo  que han ido formando sin darse cuenta,  y viven sólo para que la vida pase, sin implicarse mucho en ella.

2º. El puzzle es otro reto. Hay personas, que ponen piezas equivocadas en varias partes del puzzle y aún sabiendo que están mal puestas y que jamás encajarán con otras que posteriormente se pongan,  no ponen remedio y las dejan. Para esas personas,  lo más cómodo es ir poniendo piezas para terminarlo  pronto,  les da igual como terminar el puzzle. Para ellos, es suficiente con acabarlo.


3º. La vida da muchas vueltas, y si cada uno tiene muy claro lo que espera de ella se enfrentará  mejor a todas las visicitudes que pueda  encontrar. Cada persona tiene que tener claro  qué espera, qué puede ofrecer, qué limites cruzar o no, en qué arriesgar, qué valorar,  y sobretodo hacer siempre lo que uno crea que es conveniente para sí mismo, sin pensar en el qué dirán, y huyendo de normas y estupilaciones.

3º El puzzle da muchas vueltas hasta que se consigue terminarlo. Son demasiadas piezas y muy parecidas unas de otras , pero cada uno buscará una motivación para acabar y que quede completo. Para algunos supondrá mucho esfuerzo el tener casi que volver a empezar cuando se ha dado cuenta de que algunas están mal puestas , que en un principio parecían que encajaban pero no era así. Si uno quiere acabarlo bien, no importa confundirse todas las veces que haga falta.

4º. Vivir la vida...en definitiva, de eso se trata. Que cada uno elija cómo vivirla, pero, por favor...  que nadie se olvide de ser feliz.

4º. Terminar el puzzle. Algunas veces, queda la última pieza por poner, porque se ha perdido o por cualquier otra razón, pero hay que buscar soluciones o piezas sustitutivas para acabarlo, porque será la última pieza  que se ponga  la clave para ser feliz.


lunes, 11 de marzo de 2013

MI FANTASMA FAVORITO








Querido fantasma de la fábrica de la salsa Perrins:

Vives en Worcester desde el 1 de enero de 1823,  son muchos años los que llevas encerrado en esa habitación en la cual  has visto pasar, día tras día y  durante siglos, a miles de incrédulos visitantes  que no ven en ella más allá de un simple espacio vacío.   Me contaron hace mucho, que algunos de los que contemplaban perplejos aquel habitáculo triste y desolado llegaban a presentir  fugazmente la existencia  de un espíritu que, por supuesto, ni era santo, ni burlón, y ni siquiera tenía algo de deportivo.
Aquel, era el espíritu de  un fantasma un tanto peculiar, vamos, el que todo el mundo querría tener o acoger  en su casa.


Querido fantasma,  te escribo para pedirte un favor. Me gustaría que durante una temporada te trasladaras a vivir a mi casa. No estoy  necesitada de sustos, ni de  sesiones de ouija con presencias  reales, lo mío va más allá, es como si fuera un experimento, quiero saber, entre otras cosas, qué se siente al convivir con alguien, que en realidad, no existe.

Querido fantasma, no te asustes, no me he vuelto loca,  mi propósito es muy simple. Me gustaría  comprobar que la soledad se puede sobrellevar mejor si tienes alguien con quien compartir conversaciones, inquietudes, alegrías, penas, confidencias, discusiones y un sinfín de momentos… aunque ése alguien no esté físicamente en tu mismo espacio ni  en tu misma dimensión. Quiero saber, qué clase de vínculo se puede crear  cuando convives con alguien que sabes que está… pero no está.

 
Querido fantasma, quiero autoconvencerme de que idealizar a una persona nos es tan malo como dicen,  siempre hay que ser consciente del grado de idealización que  das y por supuesto, por qué y cómo lo das. Quiero tenerte  presente en mis días tristes y amargos  para que me levantes el ánimo aunque no pueda ver tu sonrisa, quiero decirte buenos días, gracias, lo siento, ¿cómo estás?, y desearte buenas noches al terminar el día aunque no tenga contestación por tu parte, quiero que me veas despeinada y desarreglada por las mañanas para no sentirme perfecta, quiero ponerte un café aunque se quede frío e inmóvil en el mismo sitio porque  nadie lo tome…quiero sentir que puedo olerte, oírte  y hasta que te puedo casi tocar. Quiero cuidarte y que me mimes, quiero empezar a quererte y que me enseñes a no olvidarte,  


Querido fantasma, quiero que te conviertas en lo más importante de mi vida durante la temporada que te alojes en mi casa y que el día que decidas irte note tu ausencia como si hubieras sido real.
Espero verte pronto por aquí. Mándame una señal cuando llegues.

¡¡¡¡¡¡RINNNNNNGGGGGGG !!!!!

(Vaya… ¿quién llamará a estas horas? Sea quién sea ¡qué inoportuno!)







jueves, 24 de enero de 2013

TEMAS VARIADOS




Aquella tarde no hablarían del apareamiento de las abubillas en primavera ni de los misterios de las pirámides de Egypto, no, esa tarde dejaron de comentar los documentales de la 2  para adentrarse en conversaciones mucho  más convencionales. Tenían poco tiempo pero el suficiente para tomar  un concentrado de piña  y un agua con gas caducada. Ella, de vez en cuando miraba con impaciencia a su alrededor, solo miraba, porque desde luego con su miopía no podía ver más allá  de  dos metros de donde estaba sentada. Él, tranquilo e impasible y sin preocuparse de la hora, se enroscaba la bufanda al cuello mientras le hablaba de una ola de frío que ocurrió en el siglo pasado. Ella, le miraba perpleja, puesto que el tema del clima continental en la  Península Ibérica no lo habían tocado hasta ahora.

 
De repente, y sin previo aviso el tema derivó en asuntos gastronómicos. Él insitía en el buen hábito de comer zanahoria y de las propiedades beneficiosas para la salud, ella, interiormente se preguntaba, ¿cómo habrá que comerla para que haga mayor efecto, cocida, cruda, frita, deshidratada o tal vez rallada? pero en vez de preguntar eso y pecar de desconocimiento del tema asentía con la cabeza y  le afirmó que haría caso de su consejo.      
.Se dió cuenta, en ese mismo instante, que ciertos animalillos famosos que comen zanahorias saltan asilvestrados por los montes, cual cabritas de Heidi,  poseen muy buena vista y  por algo será...

Sin saber ni cómo ni porqué salió el tema de las piñas, piñas maltratadas las pobres, él le explicaba con
mucha vehemencia   que las pinchan y las meten glucosa, y ella, desconocedora absoluta de semejante sacrilegio se sintió engañada por el frutero de toda la vida al que cuando le pide una piña dulce hace todo un ritual de coger una, dejar otra, quitarle una hojita de arriba, tocarle el culo (a la piña)..¿y total para qué? se preguntaba ella, en ese momento, si van a estar todas dulces...que le acababan de desvelar el secreto, que no hay piña sana..., que a todas las pinchan como si tuvieran diabetes...le iba a oir el frutero el próximo día Já..

 
Minutos más tarde pasaron a hablar del emperador pero no precisamente de César Octavio Augusto, ése ya les tocaría comentar  cuando se adentrasen en el tema del Imperio romano, él se refería al emperador de comer, al de mar, a ese que no tiene espinas y que como te lo den de la parte seca te puede servir de chicle. En este caso, él  no habló de las 1001 recetas que seguramente conocía para prepararlo, el tema emperador se convirtió por unos instantes en algo más cercano a Alfred Nobel  que a Arguiñano. La mente de ella no daba para tanto, le iba a mil por hora intentando recordar la tabla periódica de los elementos, metales, no metales, valencias...etc y al mismo tiempo se preguntaba, ¿por qué tenían que salir estos temas tan tan de "saber y ganar" en vez de "pasapalabra" o el "1,2,3"?  Cuando salío la palabra mercurio a ella le vino a la cabeza el desatre que se formaba cuando se rompía un termómetro de los de siempre y millones de bolitas plateadas se esparcían por todo el suelo. ¿Eso tan asqueroso y dificil de atrapar tenían los emperadores en su interior?, pues era fácil la solución; primero,  se abre el emperador y con mucha paciencia vas uniendo todas las mini bolitas hasta que se hace una más grande. Y cuando se disponía a escuchar atentamente la pertinente explicación por parte de él  y descubrir si coincidía con la que ella se había imaginado, la conversación se quedó interrumpida por la hora. El reloj marcaba  las...qué más da que hora era, los dos se fueron apresuradamente, se despidieron hasta el día siguiente para seguir hablando de... de temas variados

El pensaría, "qué pena ahora que le iba a hablar de los erizos de Denia"...

miércoles, 26 de diciembre de 2012

MOMENTOS IRREPETIBLES... DE VERDAD




OS DESEO UN FELIZ AÑO NUEVO 2013 !!!!  ...A POR TODOS NUESTROS SUEÑOS!!!!






Brindo por todos vosotros, mis queridos mullidos, pacientes, silenciosos pero felices compañeros de sueños.