
Verano, 15 de Julio, una playa en el mediterráneo. Como en la canción de Eva María me voy a la playa con mi bikini de rayas, pero en éste caso no llevo la maleta de piel.

En la inmensa bolsa en sustitución a la susodicha maleta llevo de todo por el "por si acaso", crema de factor 30 para el cuerpo con bronceado rápido, (seguramente eso de "rápido"es puro placebo, pero por la noche cuando te miras te da por decir a los demás - "hoy creo que me ha cogido-") , otra crema para la cara de factor 50, un libro, gafas de sol, gafas de ver (graduadas) , sombrero playero con ala ancha , (por si acaso pasa algun rayo de los que no ha filtrado el factor 50), un mp3, un pasador para recoger el pelo, un llavero tetris (si, lo reconozco, soy adicta al tetris desde los 80), una botellita de agua, el móvil, toallita de mano, esterilla y la toalla.
Ya estoy en la playa, me lleva bastante tiempo elegir el sitio idóneo ya que todos los sitios que escojo no me gustan, uno porque está la arena mojada, otro porque hay unos niñitos pesados, otro porque tendría que compartir el barullo de una inmensa familia de las que vienen con nevera, sombrillas y abuela incluida.
Por fin me decido, y me pongo entre unos guiris que se tuestan al sol y una pareja de jubilados de los que ponen la sombrilla a las ocho de la mañana para que no les quiten su territorio (estos no saben que eso de guardar sitio en primera línea de playa solo ocurre en Benidorm).
Bien, empieza mi proceso playeril, me quito el pareo, lo pliego, y lo pongo dentro de la bolsa, saco la esterilla y la toalla y las extiendo. Me siento y me doy crema, una para el cuerpo, otra para la cara, me planto mi sombrero, mis gafas de sol, cojo el libro, y me tumbo. ¡Buff!, no aguanto ni un minuto, hace demasiado calor, voy a darme un baño primero porque sin sombrilla es imposible estar a pleno sol.

Cuando salgo del agua, empiezo de nuevo el proceso, primero me recojo el pelo con el pasador, me pongo el sombrero, me pongo las gafas de sol, pero tonta de mí -pienso- sin las gafas graduadas no veo un carajo, así que me pongo las dos. Primero las de ver y encima me pongo las de sol. (sí, ya lo sé, esto se solucionaría con unas gafas de sol graduadas, pero esas me las he dejado en casa)
Mientras me seco estoy sentada mirando el panorama, ¡pero qué panorama voy a ver! si el ala del sombrero es tan ancha que me cae encima de la cara y me tapa toda la visión, opto por quedarme con las gafas de sol y dejar las graduadas para cuando sean relamente necesarias, asi que cojo el libro y me pongo boca arriba a leer. No pasan dos minutos y me incorporo de nuevo, el pasador de pelo se me incrusta en la cabeza, así no se concentra una.
Para entonces como estoy seca me tengo que dar de nuevo crema, saco del bolso playero las dos cremas. Se me cae la de la cara en la arena, soplo un poco para quitar lo gordo que se ha quedado pegado en el orificio de salida, pero aún así mientras me la extiendo en la cara parece que me esté dando una exfoliante, pero pienso que la arena de la playa no puede ser mala para el cutis y que luego el mar actuará como tónico, vamos, todo un tratamiento de belleza natural.
Ya estoy de nuevo encremada y dispuesta a seguir con mi libro. Para no hace

rme daño en la cabeza me pongo boca abajo con los codos apoyados en la toalla .
De nuevo interrumpo mi lectura, ( desde que me he puesto solo he leido una página), la postura no es muy cómoda para leer, me duelen los codos y se me ha dormido la mano , me siento y guardo el libro, cojo el tetris y el mp3, me quito el pasador de la cabeza y me recojo el pelo con el sombrero porque así no se me incrusta el pasador , me tumbo de nuevo boca arriba y enciendo el mp3 mientras juego al tetris.
Imposible jugar, la pantallita no se ve por el exceso de luz (es que hay objetos que no sirven para sacarlos de casa), así que me incorporo de nuevo y como ya tengo el problema del pelo solucionado cojo de nuevo el libro y me tumbo pero me vienen otra vez los calores axfisiantes, decido ir a darme otro baño, guardo el libro, me quito el gorro y al agua.
Ya estoy de nuevo sentada en la toalla mientras me seco, vuelvo a ponerme de nuevo los dos pares de gafas y vuelvo a mirar el panorama, que no es otro que los guiris comiendo un bocadillo por un lado y dos sillas con su sombrilla solitaria por el otro (los jubilados, se han ido a pasear) , ¡ay! que bien me vendría un poquito de su sombra en estos momentos...
Mientras acompañ

o este rastreo visual por la playa con mis dos pares de gafas puestas estoy sentada con los brazos hacia atrás, en plan pose de portada de revista veraniega, (pero es una postura que debe ser para foto porque la verdad yo no aguanto mucho en esa pose).
Vuelvo de nuevo a las cremas, me quito las gafas, me pongo el sombrero y me dispongo a escuchar música, pero en la mitad de la primera canción se agontan las pilas y se apaga el aparatito, por supuesto no tengo pilas de repuesto, asi que saco de nuevo el libro y la botellita de agua( que por cierto a estas horas es imbebible de lo caliente que está). Me suena el móvil... me tengo que ir.
Recojo todo el equipamiento playero. Mañana más. ¿Quién dice que en la playa uno se relaja?