

Todos tenemos dos vidas, la real y la que nos gustaría tener. La real es la que nos hace vivir el día a día con todas sus consecuencias, amores , odios, alegrías, tristezas...etc.
La vida real es exigente, es dura y es una continua lucha hacia un "algo" que cada uno trata de encontrar en cada etapa y en cada nueva situación. Ese largo trayecto tiene una sola finalidad, SER FELIZ.
Se es feliz cuando aprendes a vivir con lo que te rodea y cualquier circunstancia o problema lo conviertes en algo positivo.

Se es feliz cuando tienes a personas a tu alrededor que te escuchan, te comprenden, te asesoran, te dan su amistad, te quieren, te cuidan.
Se es feliz cuando se lucha y se consigue, cuando das y te dan.
Se es feliz cuando eres fiel a tus principios y juegas limpio.
La otra vida, la ficticia, la irreal, la que nos gustaría tener, es un cuento de hadas, una mentira. Esa forma de vida solo es una representación de lo que nosotros quisiéramos que fuera, pero no lo es. Vives engañándote a ti mismo y hasta repercute en los demás. Esa vida no te aporta nada porque no vives la realidad y por lo tanto con ella jamás serás feliz.

Cuando crees que, como en la películas, todo va acabar bien sin ningún esfuerzo.
Cuando te acomodas a una forma de vida que no te gusta y no eres capaz de salir de ella.
Cuando no eres valiente y no arriesgas para darle otro sentido a tu vida.
Todo eso es una vida vacía. Es otra forma de vivir la vida, y cada uno tiene y escoge en cada momento la que mejor le conviene.
Lo mismo que no hay que conformarse, por ejemplo, con tener un lector de Cd´s que no es capaz de reproducir canciones en formato mp3, no hay que conformarse con llevar un vida en la que en el fondo no se es feliz. Es muy fácil acomodarse a lo que tienes y no intentar cambiar y luchar por tu propio bien.
YO, SOY FELIZ.