
Hace tiempo que mi tiempo es vital. Me gusta el tiempo libre, escuchar al hombre del tiempo, sentir que el tiempo pasa y haber leído el tiempo entre costuras. No estoy de acuerdo con Jorge Manrique, cuando escribió que cualquier tiempo pasado fue mejor y estoy convencida de que el tiempo pone a cada uno en su lugar.

Hace poco tiempo que el tiempo me pasa muy deprisa, pero no cuando quiero que pase. Necesito noches más cortas y días más largos, en algunos momentos el tiempo es oro, y por ello, debo aprovecharlo.
No me gusta que el tiempo corra en mi contra. Hablar a contrarreloj es contraproducente, el flujo verbal se puede volver confuso, caótico e interminable, generando una logorrea difícil de combatir. Así que, previniendo posibles efectos secundarios ante una presión oral-temporal, escribo. Dispongo de todo el tiempo del mundo, y si no lo tengo...las letras se encargarán de inventarlo.